Habilidades Sociales: porque no vivimos solos

Todos hemos oído hablar muchas de las habilidades sociales. Pero, ¿a qué hace referencia esto? ¿A la capacidad de hablar? ¿a la habilidad para tener amigos?

Las habilidades sociales son todos aquellos aspectos que nos ayudan a comunicarnos con los demás de la forma más adecuada y nos ayudan a adaptarnos a distintas situaciones sociales.

¿De qué se compone las habilidades sociales?

  • De lo que decimos (las palabras que utilizamos)
  • De cómo lo decimos (los cambios en la voz)
  • De nuestros movimientos cuando lo decimos (lenguaje corporal)

Lo que decimos, es el mensaje que damos de forma literal, las palabras. Es lo que queremos comunicar.

Pero el cómo lo decimos tiene que ver con el tono que utilizamos, el volumen, la velocidad con la que hablamos o incluso la claridad de nuestras palabras. No es lo mismo que nos digan algo en un tono normal que gritando, o incluso susurrando…

Los mensajes corporales, como una sonrisa, una mueca, cruzar los brazos o incluso nuestra apariencia física, afectan al mensaje que estamos dando.

El entrenamiento en habilidades sociales nos permite, por un lado, darnos cuenta de cómo decimos lo que decimos y cuál es nuestra expresión, tanto facial como corporal. Esto afecta al mensaje real que estamos mandando. Porque a la otra persona no siempre le llega el mensaje que nosotros hemos querido enviar.

Por otro lado, nos permite adaptar y practicar algunas características qué si se pueden modificar como la velocidad de hablar, la postura corporal…

Otra parte fundamental de las habilidades sociales es la de ser capaz de enviar un mensaje que tenemos muy claro en nuestra cabeza a un entorno que nos resulta más complicado. ¿Cuántas veces hemos sido incapaces de decirle a alguien que NO? ¿Cuántas veces no hemos sabido hacer un cumplido? ¿Y una crítica? No podemos olvidarnos de que la comunicación no depende solo del que da el mensaje, sino del que lo va a recibir. Aprender a identificar determinadas situaciones complicadas, nos permite anticiparnos y buscar estrategias que nos puedan ayudar en las siguientes ocasiones.

En resumen, a la hora de comunicarnos, debemos tener en cuenta tanto el mensaje literal que estamos dando como todos aquellos aspectos que afectan al mensaje, desde nuestra postura corporal, hasta el tono y la velocidad del mismo. Pero también debemos tener en cuenta la intención del mensaje que queremos comunicar y las consecuencias de nuestro mensaje en el que lo escucha.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *