El mito del padre perfecto.

Desmontando mitos

Hablemos un poco de ese gran mito del padre o la madre perfecta. Desde el cine, pasando por los otros padres del parque y por los relatos de conocidos, parece que todos los padres saben exactamente lo que tienen que hacer.

¿Cómo hacen esas madres de las películas para estar perfectas, poder hacer esos desayunos que parecen de un restaurante de hotel, tener las galletas listas paras el evento benéfico del colegio, ir a todas las actividades extraescolares de los hijos, ayudarles con el proyecto de ciencias, preparar e disfraz para la función de fin de curso y encima poder trabajar jornada completa?  Me estreso sólo de imaginármelo al leerlo.

Cuando somos padres primerizos, parece que todos los demás padres lo hacen mejor que nosotros. Parecen que tienen todo controlado, que han nacido sabiendo ser los padres perfectos. A pesar de lo que mucha gente cree, pocas madres y padres saben, sólo por instinto, cómo actuar y resolver las situaciones con sus hijos. Pero ese miedo a si lo estamos haciendo bien, si es lo correcto y si es lo que necesitan nuestros hijos, socialmente no se suele expresar, por lo que al final parece que estamos solos en esto ye se miedo se refuerza.

Lo más parecido a ese instinto es lo que se aprende del modo en que nos trataron nuestros padres a nosotros. El resto llega con la paternidad:

“Se aprende a ser padre siendo padre.”

Como hemos hablado esta semana, el padre perfecto, si lo entendemos como padre modelo, no existe. Si constantemente estas comparándote con estereotipos y mitos, lo único que conseguirás es frustrarte. Como repaso de lo que hemos estado hablando esta semana, os dejamos unas pautas para ayudaros con el trabajo de ser padres:

  1. Acepta que como padre no eres perfecto. Pero no te centres en lo que haces mal, tus errores se verán compensados por todo lo bueno que hagas.
  2. Siempre hay manuales, revista específicas y consejos que te podrán guiar. Pero recuerda, cada uno de tus hijos es único y tu familia también, Averigua las estrategias que funcionan mejor para cada uno de ellos.
  3. No existe una única forma de ser un buen padre, ni un punto final en este trayecto. Por lo que el trabajo nunca acaba y siempre se puede mejora.
  4. Los hijos deben saber cuándo hace algo bien pero también, cuando lo hacen mal. Alabar y criticar es importante siempre que sea de forma asertiva. Deben explicarse el por qué se ha hecho y bien y porqué se esta haciendo mal.
  5. Como cualquier persona que aprende a hacer algo por si mismo, lo hijos hacen cosas mal, como hacer la cama, preparar la mesa… Si cada vez que intentan hacer algo, decidimos que nosotros lo vamos a hacer mejor y a la primera, no les        estamos haciendo ningún favor. Déjales que se equivoquen, sólo así aprenderán.
  6. Pedir perdón cuando cometamos un error. Reconocer que nos hemos equivocado no hace que nos pierdan el respeto, al contrario, nos hace parecer figuras fuertes que no deben esconder sus errores.
  7. En vez de dar órdenes, haz preguntas y déjales elegir. El lenguaje tiene mucho poder y se puede dar el mismo mensaje de distintas formas.
  8. Escucha las razones y motivos y consensua las decisiones.
  9. 9. Justifica el porqué de las normas: la autoridad no se hace respetar por dar ordenes sin explicar el por qué, sino que para que las normas se sigan, debe entenderse el porqué de las mismas.
  10. Y lo más importante de todo: Mostrar cariño y comprensión. Porque al final del día padres no hay más que unos y, a pesar de todas las normas y limites que debéis poner, no se os puede olvidar que sois las personas más importantes en la vida de vuestros hijos, aunque ellos no lo tengan tan claro siempre.

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